martes, 30 de mayo de 2017

Justicia


En estos últimos días solo una palabra ha venido a mi vida y a la vida de mi esposa, y es esta:

Isaías 3
10 Decid al justo que le irá bien, Porque comerá del fruto de su obra.

Y cobra más sentido cada vez que hemos visto que el obrar de la tierra se ha vuelto injusto, en sus acciones, en sus palabras, en sus pensamientos. Veamos esta palabra de Isaías, que describe lo que actualmente ocurre en la tierra:

Isaías 3
1 Porque he aquí que el Soberano, YHVH Sebaot, Aparta de Jerusalem y de Judá todo apoyo y sustento, Todo sustento de pan y todo sustento de agua,
2 Al poderoso y al guerrero, Al juez y al profeta, Al adivino y al anciano,
3 Al capitán,° al honorable y al consejero, Al diestro en la magia y al práctico en hechizos.
4 Por príncipes les pondré muchachos, Y la arbitrariedad regirá sobre ellos.




Más allá de que la justicia sea el instrumento por el cual nosotros fuimos hechos salvos mediante el sacrificio de Cristo, esta misma nos sirve para poder vivir en esta tierra y aún así recibir bendición del Reino de los cielos.

Mucha gente se queja de que males tocan sus vidas, de que promesas no se cumplen o simplemente que el Señor no los escucha. Y se produce muchas veces decepción o incluso murmuración en el corazón.

Lo que debemos comprender según la palabra de Isaías es que nuestra forma de obrar invalida la justicia del Señor y se nos viene encima la falta de sustento en nuestras vidas. El sustento que hace posibles las promesas, las bendiciones y aleja todo lo malo de nosotros.

Si nuestras vidas no están basadas en la justicia, en tener un corazón que obra en rectitud podemos esperar que la "arbitrariedad rija sobre nosotros" y no la JUSTICIA de Dios.

Andemos pues en justicia, que nuestro corazón sea inundado por completo de la esencia del Señor para que podamos vivir del "fruto de nuestras obras". 

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